viernes, 2 de diciembre de 2011

Evaluación Educativa: Teoría Vs Realidad


Al  referirnos al concepto de evaluación,  desde la perspectiva educativa debemos enfocarnos y saber plenamente que no es solo “un proceso” por el cual medimos lo que aprendieron o no nuestros alumnos, si no que como futuros docentes es relevante que miremos la evaluación como una instancia en la cual midamos los avances en el proceso de Enseñanza/Aprendizaje, usando para ello diversas herramientas pedagógicas, teniendo siempre una mirada crítica y reflexiva hacia él y en cuanto al método educativo que vamos a utilizar para ello.

La evaluación está orientada principalmente a mejorar el proceso educativo, desde el ámbito de la planificación de las clases, del planteamiento y programación del currículo y en la práctica misma. Desde que se ha planteado lo que es en sí la evaluación, y observándola desde distintos paradigmas ya sea el cuantitativo, cualitativo o crítico nos plantean la importancia que debe tener para los docentes el proceso, el dialogo, la auto reflexión, y los productos educativos que implican en nuestros estudiantes, y no plantearla como una finalidad.

Es importante tener en cuenta también las necesidades que tienen nuestros alumnos, saber que cada uno de ellos es un ser único, con distintas realidades en cuanto a su desarrollo, aprendizaje, circunstancias personales y sociales. Así es esencial enfocarnos en la adaptación de los programas educativos a las características individuales de cada alumno, para así poder revelar sus puntos débiles para poder corregirlos en la medida en que se va avanzando con los aprendizajes. Por lo mismo no puede ser reducida a una simple “técnica educativa”, ya que su incidencia pedagógica es relevante en el aspecto social.

La evaluación no tendría validez por sí misma, ya que esta es el resultado de varios factores, personajes involucrados, los alumnos, profesorado, y del conjunto de relaciones entre el modelo pedagógico: los objetivos, los métodos utilizados, los mismos apoderados y la sociedad en general. Cumple una función en el control y en la regulación del sistema educativo, en la relación de los docentes con los alumnos, y al mismo tiempo de los alumnos con el conocimiento, de ellos entre sí y con sus propias familias.
Si se plantean bien estos conceptos; la modificación de las estrategias de evaluación, junto con todos los medios que esta implica, puede aportar directamente a los grandes avances en la democratización real de la enseñanza.
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Lo que hemos visto anteriormente hace énfasis directamente a la parte teórica de la evaluación, lo cual es ideal, y si se cumpliera a 100% los problemas que hoy presenta el sistema educativo seria en menor cantidad, especialmente al momento de evaluar. Por el contrario la parte practica suele ser distinta a la teórica, ya que, los profesores tienden a errar los conceptos de evaluación.

Tener claro respecto a la evaluación es que ésta forma parte de un contexto. Por lo tanto, forma parte de un proceso y mantiene relaciones con los demás mecanismos que componen un sistema, en este caso, el sistema escolar.
Esta consideración, tan elemental y básica, implica que la evaluación conserva un armonía entre el ser y el deber ser. El “ser” entendido como el producto, proceso o evento físico real generado en la interacción estudiantes  docentes, y el “deber ser” entendido como el objetivo al cual se encamina el método de enseñanza-aprendizaje. Esto significa que debe haber una correlación valórica y ética entre lo que el docente se propone como objetivos y las formas que adquiere lo pedagógico en la consecución de esos objetivos.
Constantemente, la evaluación ha sido una práctica que privilegia aspectos memorísticos, aislados, literales, tópicos y medibles estadísticamente. En suma, este tipo de evaluación pretende verificar el aprendizaje de respuestas-tipo que todos los alumnos y alumnas deben conocer para aprobar una materia determinada.

El ejemplo más frecuente de esto lo constituyen las pruebas de verdadero y falso, selección múltiple y de alternativas, etc. La mayoría de los profesores(as), cuando optan por este tipo de evaluación, se fundamentan en lo que llaman criterio de objetividad, impidiendo el desarrollo crítico del estudiante.

La observación de la práctica pedagógica que han hecho algunas instituciones arroja que Existe una extrema burocratización de la cuestión evaluativa que se inicia en el aparato administrativo que exige una cierta cantidad de notas que se corresponde con la cantidad de horas del subsector que tenga el curso o nivel.

E aquí el error que se comete al evaluar, ya que tendemos a mirar a la evaluación como una simple herramienta que nos dará una escala cuantitativa  de cuanto el alumno “Memorizo”, esto hace que los profesores tomen cualquier método de evaluación, sin un previo estudio del “como evaluare”, y si cumple con los objetivos planteados anteriormente.En este mismo sentido, las acomodaciones de los alumnos y alumnas, provocan que éstos recurran a cualquier medio para obtener buenas calificaciones, por lo que podríamos asegurar que en un alto porcentaje las calificaciones no revelan los verdaderos aprendizajes hechos por los estudiantes. 





                                                                              Integrantes : Jorge Bastias
                                                                                                    Thiare Ormazabal

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